c4

¿Qué ves cuando me ves?: Ser, parecer y pertenecer cosplayer

Algunos se han hecho la pregunta; otros quizás se sienten parte de un fenómeno cultural, artístico, un hobby… o una posible carrera en sus más altos sueños. Nada es imposible, todo está permitido. Y ese es el punto.

El  cosplay es unos de los hobbies más complejos y difíciles de categorizar. A diferencia de otro tipo de artes, posee múltiples orígenes que la componen; pero siempre se intenta resumir en una breve oración: actuar de alguien más, a través de la imitación tanto de carácter como en apariencia.

tumblr_nrskz9caBz1ssmiqdo3_1280

¿No es una explicación algo pobre? ¿No les pasa que en el fondo ninguna descripción es realmente satisfactoria, porque dice poco de todo eso que les hace vivir la actividad? No es solo saber pintar o coser; siquiera cantar, bailar o actuar: se trata de amigos, de ritos, lugares y tradiciones; de sus estrellas y sus estrellados. Es, en suma, una comunidad. En ese momento la definición se queda corta, porque todo esto cada uno lo hace a su manera, y le lleva a experiencias diferentes.

Ser cosplayer entonces no tiene una sola definición, sino que es un proceso permanente de cambios, aprendizajes y más cambios. No tiene edad, ni raza, género, idioma; siquiera tiene forma. Cada uno hace algo único como la huella digital: no hay dos artesanos iguales, ni dos costureros iguales; o quienes pintan, cosan, peguen o imaginen de igual modo. Es altamente probable que aunque las personas sean mellizas, hagan las cosas (¡el mismo traje!) de manera diferente. ¿Por qué? Porque se trata de algo irrepetible.

artigo-concursos-cosplay-e-seus-problemas-2

Es por eso que hay tantos debates sobre lo que es “ser” o  “parecer” cosplayer, y “pertenecer” en el mundo cosplay. Porque como todo mundo en el que uno se siente identificado, conoce las internas y los pormenores buenos, malos… y como cuidarse de los peores.

Ahí es donde está el núcleo más inestable; ese que hace ebullición en las redes sociales, sin querer o a propósito. ¿Es más cosplayer el que realiza todo el trabajo integral, incluyendo la performance? ¿O el que sólo sabe hacer el traje y no actuar? ¿O acaso el que actúa y es el mejor, aunque le hayan hecho todo? Por más o menos prestigio simbólico, existe lo que se llaman oradores de opinión, las voces autorizadas por popularidad y experiencia, que tienen su propia respuesta argumentada. Hay tribunas, fans y se forman bandos. De ahí nacen los problemas.

snow_white___disney_princess_by_neferet_cosplay-d7780hp

Muchos de los que leen ahora pensarán que es una característica propia del hobby el que haya tanta “toxicidad del ambiente”, con sus idols y sus víctimas. Sin embargo, estos movimientos no son exclusivos de los cosplayers. Donde hay una sociedad, hay conflicto e intereses diversos. Acierto de pares y diferencias, que pueden desbandarse y volverse agresiones hacia alguien o algunos – lo que hoy en día se conoce como bulling. Y así como se combate en la sociedad, el mundo cosplay no es más que una réplica de lo mismo, y debe ser cuidada de igual modo. La única solución es no darle lugar a aquellos que quieren destruir la comunidad; no seguirles sus trolleos, ni ir a atacarlos. Bloquear, dejar de ver, evadir en eventos. Darles grito es darles voz, y no hay nada mejor para un matón que darle atención para expresar su odio.

21641225_1322491541195224_1823296540_n

De todos modos, este conflicto central (central en el sentido de que es el más frecuente y genera alejamientos de gente talentosa, por miedo o por cansancio), es resultado de sus indefiniciones. Algunos más, otros menos, se han hecho la pregunta; quizás se sienten parte de un fenómeno cultural, artístico, un hobby… o una posible carrera en sus más altos sueños. Nada es imposible, todo está permitido. Y ese es el punto.

Sigue sin haber respuesta más que la experiencia, propia y ajena. Vos, ¿cómo lo definirías?

¿Sos cosplayer?

Por Mylagros Torti Frugone
Fotos:
Ethereal View
Estampida Fotografía
Sebastian Gambolati