Breve historia del cosplay en las convenciones por Dr. Doom

12721955_1771276483105443_422676789_nBuenas gente, soy Dr. Doom o simplemente Camilo, para los que ya me conocen por fuera del fandom.

Intentaré hacer un resumen de la historia de las convenciones y los inicios del cosplay en las mismas sin extenderme demasiado para que esto no sea algo aburrido, ya que claramente este hobby de eso no tiene nada.

Como sabrán algunos, sino les comento, lo mío en particular es el cosplay orientado al cómic, por lo tanto es normal que desarrolle un poco mas sobre este tema, que a fin de cuentas, tiene un poco mas de historia y algunos puntos muy interesantes, que quizás ustedes, lectores no conocían.

¡Comencemos!

El cosplay tuvo uno de sus inicios en la década de los 70´ en Japón, en los “cómic market” en las calles de Odaiba, una especie de feria de mangas organizadas por editoriales chicas y dibujantes amateur, como una forma de llegar a los lectores y promocionar sus productos.
En  esos eventos, grupos cada vez mas grandes de fanáticos, los llamados otakus, se disfrazaban de personajes de manga para ir de compras o simplemente para juntarse sin otra excusa.
También, claro está, para disfrutar de las sensuales maids en los puestos de café y bocadillos.

Esto se fue convirtiendo en una moda en ese país, a tal punto que hoy se lo reconoce como una subcultura del mismo, extendiéndose a eventos temáticos con gran apoyo económico y hasta a recitales con versiones proyectadas en 3D con láser, de personajes de algunos mangas.

Por esa misma época, en algún lugar de los Estados Unidos, se estaban comenzando a organizar un grupo de frikis, dibujantes y fanáticos que sin saberlo crearían una revolución a nivel comercial, social y artístico en ese país que llegaría a extenderse a nivel mundial: LAS CONVENCIONES DE COMICS.

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Llamada en sus inicios “Golden State Cómic-Con”, la primera convención, la original y más famosa, con sede en San Diego, veía la luz.

El lugar elegido fue el Grand Hotel en San Diego, donde, en su primera edición, casi 300 personas, reunidas gracias al boca en boca y a la visión de Shel Dorf, un dibujante de tiras cómicas que tuvo esta epifanía,  comenzaron a juntarse una vez al año a partir de ese momento para compartir su fanatismo y sus hobbies.

La idea de Shel fue evolucionando, empezando por el cambio de nombre definitivo que le daría fama: “San Diego Cómic-Con” en 1973, para luego resumirse en SDCC años después.

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Aquí nacieron, a mediados de los 70´,  los primeros desfiles de Cosplay llamados: “Mascaradas”, que mas tarde, llegando ya a fines de la década, terminarían siendo uno de los atractivos más importantes de este evento, junto con la presencia de artistas e historietistas reconocidos.

La Cómic-Con fue aumentando exponencialmente su nivel de público, tanto así que tuvieron que mudarse por falta de espacio y terminaron copando el Centro de convenciones de San Diego y llevando a más de 6500 personas.

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Se volvió tan popular que atrajo la atención de editoriales, fabricantes de juguetes y figuras de acción y lo que terminó de coronar el boom de esta idea: Hollywood.
En Argentina, no sería hasta finales de los 90, con la primera “Fantabaires” en el ´97, con sede en el Centro Cultural Borges y organizada por Andrés Accorsi de la revista Comiqueando, que se vería acá un vestigio de lo que podría llegar a ser una revolución cultural en un futuro no muy lejano.

Hoy en día con la locura generada por el manga y el animé y el amor por la cultura asiática, se ha generado una tendencia a tener 1 o 2 eventos Otakus por fin de semana, y en menor cantidad a nivel cómic, siendo referentes de estas convenciones en la capital de Buenos Aires por ejemplo la Otaku Matsuri, BA Cómic y Argentina Cómic-Con, y en el interior la Crack Bang Boom de Rosario, a mi gusto la mejor y mas completa convención del país.
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Ya centrándonos mas en el cosplay, especialmente el de superhéroes que es mi favorito, podría decirse que todo comenzó con la incursión del cine en el mundo del cómic desde finales de los 40´ con títulos no muy masivos y empezando una caminata heróica con series de TV que presentaban a personajes como: Batman, Superman y Tarzán entre otros, aunque no fue hasta 1966 con el estreno de la película “Batman:The Movie”, la cinta que coronaba la exitosa serie de Adam West y Burt Ward, que empezó el fanatismo por querer calzarse el traje de superhéroe.
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Así empezaría la batalla cinematográfica entre las dos casas más prestigiosas de cómics DC y MARVEL, quien en 1977 se arriesgaría por este medio con la película The Amazing Spider-Man, protagonizada por Nicholas Hammond, secuela de la afamada serie de TV, la cual tuve el placer de ver en el cine (no en esa época claramente), y que sería fácilmente superada en éxito en 1978 por la película Superman dirigida por el gran Richard Donner con Christopher Reeves como el héroe favorito de América, película que se volvería de culto solo meses después.

De ahí en mas sería una escalada sin fin, a la que se unirían otras empresas de cómics menos conocidas también, pasando por: Supergirl, Batman, Capitán América, las Tortugas Ninja, Dick Tracy, Fantastic 4, Rocketeer y Spawn entre otros, hasta el día de hoy, luego del estreno de Deadpool y Batman v Superman, y esperando el estreno de Civil War, para volver a ver a nuestro amigable vecino Spiderman en pantalla grande.

 

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En nuestro país, como dijéramos antes llegaría este boom de la mano de Fantabaires a fines de los 90´, empezándose a ver y formar grupos de amigos que se desafiaban a disfrazarse o a hacerlo por el mero hecho de desvirtuar la rutina.
Aunque en nuestro país el 80% del Cosplay hoy sea otaku, el nivel del Cosplay de cómic no es para nada menor al de USA, si bien tenemos que tener en cuenta que es muy difícil conseguir los mismos materiales y servicios, y más aún lo caro que sale acá mantener este hobbie.

En un principio hacíamos todo de tela y cartón, hoy en día eso evolucionó dando lugar a las armaduras de goma eva y cartapesta y para los más adinerados de fibra de vidrio o el tan deseado Worbla.

Esto que empezó como algo de unos pocos, como una manualidad casera, una excusa para encontrarse a compartir nuestro frikismo, o solamente una demostración del fanatismo o cariño que le tenemos a un personaje, hoy en día da trabajo tanto a decenas de cosmakers que ofrecen el servicio de confección de Cosplay a pedido y a medida, como de propmakers, que se encargan de la parte de armas y accesorios de algunos personajes, siendo estas modeladas a mano y talladas en madera y hasta hechas por termoformado o por medio de tornería.

 

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El cosplay señores y señoras, ha dejado de ser un juego de niños para terminar convirtiéndose en una parte central de las convenciones, desde un titulo personal, ya sea de cosmaker o cosplayer hasta un tipo de movimiento artístico y lo más importante, una parte de la cultura que esta siendo de a poco reconocida en el ambiente del arte y hasta por el Ministerio de Cultura de la Ciudad, quien comenzó a ceder centros culturales barriales para que realicemos nuestros eventos y despuntemos nuestro fanatismo.

Hoy por hoy, no se puede concebir un evento sin un desfile de cosplay, algunos solo dan lugar a la vueltita en la pasarela o en el escenario, otros como Otaku Matsuri o BA Comic, suben la vara con intercambio de cosplayers en competencia a nivel internacional y nacional, respectivamente, extendiendo el nivel de lo que empezó como un simple hobbie, hasta el punto de ser, merecidamente denominado un arte.

 


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